Estimada Sra. Alvarez:
Cuando el año pasado nuestra unidad redujo un 40 % las bacteriemias asociadas a catéter, el mayor cambio no fue equipamiento nuevo, sino una lista de verificación que ayudé a redactar y enseñé a 30 compañeros. Esa combinación de cuidado a pie de cama y mejora de procesos es lo que aportaría al equipo de cuidados intensivos del St. Mary's Medical Center, y por eso me llamó la atención su oferta de enfermería de cuidados críticos.
En cinco años en el Rush University Medical Center he pasado de una planta de cirugía de 40 camas a responsabilidades de enfermera coordinadora, atendiendo a 5 o 6 pacientes de alta complejidad por turno y formando a recién titulados. Poseo las certificaciones ACLS y CCRN y he completado más de 120 horas de formación continua en cuidados críticos, precisamente como preparación para esta transición.
Su oferta destaca la colaboración interdisciplinar. Ahí es donde mejor trabajo: dirigí el rediseño de las rondas por hora que redujo un 25 % las caídas de pacientes, un proyecto que solo salió adelante porque fisioterapia, farmacia y el equipo médico lo diseñaron juntos. Me encantaría llevar ese mismo enfoque a las iniciativas de calidad de su unidad.
Me encantaría conversar sobre cómo mi base en cirugía y mi trayectoria en mejora de la calidad pueden apoyar al equipo de cuidados críticos del St. Mary's. Gracias por su atención.
Atentamente, Sarah Mitchell, enfermera (RN, BSN, CCRN)